31/5/09

El corto

Oscuro

Teléfono sonando, lentamente se va iluminando la escena, pero no por completo. Un libro de poesía sobre una mesa de centro, el teléfono sigue sonando, una mano masculina descuelga y, sin contestar, cuelga.

Interior de un departamento (noche)

Hay poca luz, un hombre joven observando por la ventana, fumando, con dos fotografías (una en cada mano). En la primera de ellas se ve a una mujer de pie, sonriente, cabello suelto. En la segunda foto parece estar la misma mujer, la pose es algo fingida (a diferencia de la anterior, la sonrisa es bastante falsa), ella saluda a la cámara, tiene el cabello amarrado.

Él observa ambas fotos detenidamente, fuma y desvía la mirada hacia la calle. En su rostro se puede advertir tristeza, pero sobre todo, preocupación.

Vuelve a observar las fotografías, de pronto suena el timbre. Él no hace caso y vuelve a mirar hacia fuera.

Exterior

Una mano femenina golpea con insistencia la puerta.

Interior

Él se levanta, guarda las fotos en el libro y lo deja nuevamente sobre la mesa (suena el timbre), apaga con calma su cigarro (nuevos golpes en la puerta). Se acerca a la entrada, enciende la luz y abre la puerta para encontrar a la mujer de las fotos, con el cabello suelto.

Ella: Sorpresa!
Él (indiferente): Pasa, te estaba esperando.

Ella entra, lleva unas cervezas en lata y un regalo, parece ser un libro. Él se sienta en el sillón y ella lo sigue, intenta besarlo, pero él se levanta rápidamente (rechazándola) y abre la ventana, ella deja el regalo sobre la mesa, junto al libro.

Ella (mostrándole las cervezas): Mira lo que traje!
Él (aún indiferente, viendo la calle: que bien, ¿celebras algo?
Ella (sorprendida): ¿cómo? ¿Lo olvidaste?
Él (sin voltear): ¿olvidar qué?
Ella: Hoy cumplimos

(Silencio)

Ella (mientras habla, se acerca a él): Bueno, no importa. Aún así podemos pasar una noche especial.

Ella le toca suavemente los hombros, pero él se libra de un movimiento brusco y queda frente a ella.

Él: tengo algo muy importante que decirte.
Ella (intenta abrazarlo): ¿no puede esperar?
Él (retrocede impidiendo el abrazo): No (respira profundamente y exhala de un solo golpe). Conocí a otra mujer y estoy enamorado de ella.

(Silencio)

Él: No sé si por su forma de ser o por la forma en que me trata, pero siento que la amo. Así que es mejor que terminemos

Ella permanece estática, de pie, con la mirada perdida, como tratando de asimilarlo. El se acerca y la toma de los brazos.

Él: Calma, nunca permitiré que se pierda nuestra amistad.

Ella, conteniendo las lágrimas, sale corriendo del departamento, deja la puerta abierta; él no hace nada por detenerla.

Oscuro

Interior de un salón de clases (de día).

Sólo se ve la cabellera amarrada de una mujer. Él se acerca lentamente hasta que sus labios quedan a la altura de su oído, extiende una flor frente a la mujer.

Él (recita): ¿Qué es poesía? Dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. ¡Que es poesía! ¿Y tú me lo preguntas? Poesía… eres tú.

La mujer voltea sonriente y la cámara muestra que se trata de la misma mujer de las fotos.

25/5/09

Según Möbius

¡Que día tan raro! No sé, es como si tuviera que recordar algo, algo muy importante, ¿pero qué es?, ¿será que la estancia en el hospital alteró mi mente?
     Este día es tan común, parecido a todos los días que recuerdo. Levantarse, ir al trabajo, regresar a casa, dormir y darse unos momentos para comer; aunque cambie los horarios de la comida, la rutina sigue existiendo y aburriendo. Si tan sólo lograra recordar.
     Ya en el metro encuentro gracioso lo que me sucedió hace algunos minutos, saqué el carro de casa y tuve que bajarme de él para cerrar el zaguán, por suerte el vecino me recordó que no circula hoy y por la prisa que tenía tuve que dejarlo en la calle, lo cerré muy bien, cerré mi casa y me dirigí hacia el metro; pero aún tengo la sensación de olvidar algo y sé que no era el color del engomado del carro, es algo más importante, algo que me tiene distraído, tanto que hasta olvidé unos documentos importantes sobre la mesa, pero si regreso por ellos llegaré tarde al trabajo, espero poder traerlos mañana.
     Estoy por llegar, sólo falta pasar por la construcción de ese edificio que seguramente será una plaza comercial, como si necesitáramos otra. Nunca he sabido lo que es un presentimiento, pero este día algo me dice que no pase por ahí, por debajo de esa escalera, pero la sensación de olvidar algo es más fuerte y me olvido del presentimiento, ¿Qué es esta sensación?, escucho un grito, sé que es de uno de los hombres que trabajan en la obra, pero no distingo lo que dice, me quedo parado, algo pasa, volteo hacia arriba, veo una pequeña cantidad de tabiques que han caído del último piso, jamás he contado los pisos construidos pero la altura es considerable, los tabiques se dirigen hacia mí. ¡Claro, ahora sé qué era lo que debía recordar!

SEGÚN MÖBIS

Tiene apenas tres horas que José despertó, pero debido a la insistencia de los familiares se les permitió un momento de visita, además el Doctor Robert Walton, recién llegado de Inglaterra, no había acabado de checar los historiales de los demás pacientes. Después de los 10 minutos que les dieron a los padres de José, se permitió entrar a sus dos mejores amigos que estaban igual de impacientes y preocupados que sus padres por la salud de José
     Pasado el breve tiempo de visita, el doctor revisó a José, para despejar algunas dudas que tenía. Sin embargo los resultados de la revisión no hicieron otra cosa más que comprobar sus sospechas. Él temía que el golpe haya afectado la memoria de José, por eso lo primero que hizo, además de medir la temperatura y la frecuencia cardiaca, fue hacer unas sencillas preguntas.
- Veamos amigo. ¿duele aquí?
- No.
- Listo, ¿recuerda usted su nombre?
- Si, me llamo José Medina.
- Muy bien José, ¿y que tal vas en la escuela?
- No doctor ya no estudio, hace meses que terminé mi carrera, soy abogado y trabajo con Braulio y Joaquín, mis dos mejores amigos. No tiene mucho que empezamos a rentar un despacho y ya hasta tenemos casos.
     Esta última respuesta de José causó alarma en el doctor, pues según el registro del paciente y según sus padres y más aún sus amigos, José se encontraba cursando la carrera de Derecho todavía, era cierto que estaba por terminarla, pero nadie había comentado que ya estaban ejerciendo su profesión. Para despejar las dudas que se empezaban a generar, el doctor hizo más preguntas a José.
- Bien José, posiblemente tengamos que realizarte algunos estudios. ¿sabes que fecha es hoy?
- No doctor, hay muchas cosas que no puedo recordar, ni siquiera sé cuanto tiempo llevo aquí y sinceramente esperaba que usted me lo dijera.
- Claro José, pero primero necesitas descansar muy bien, por último, de las cosas que recuerdas ¿Qué me puedes contar?
- Mi trabajo, mi casa, una aburrida rutina… perdóneme doctor, me duele mucho la cabeza.
El doctor no pudo decir a José la verdad, que llevaba semanas en el hospital y que el golpe había afectado su memoria y quizá eso traería consecuencias en su vida personal, pero esto tampoco lo sabía el doctor. Él simplemente mandó realizar los estudios necesarios para detectar el problema, por suerte no era algo muy grave y con la ayuda de sus familiares y amigos José se recuperó rápidamente.

SEGÚN MÖBIS

Es increíble cómo pasa el tiempo, tres días en el hospital, aunque mamá y los doctores dicen que fueron tres meses, el caso es que el tiempo ha pasado y yo por fin estoy fuera. Al siguiente día que salí, lo primero que hice fue ir al despacho, pero ya no estaba. Un encargado me dijo que hacía años que no rentaban ese lugar y que jamás ha habido un despacho, ¿será que la estancia en el hospital alteró mi mente?
     Mi mente ya está totalmente restaurada, es lo que me dijeron los doctores, aunque sospecho que me borraron algunos recuerdos. Me recibí como abogado, Braulio Joaquín y yo comenzamos a trabajar en el lugar que rentamos para nuestro despacho y hasta el momento todo marcha muy bien, excepto por el hecho de que mi vida se ha convertido en una aburrida rutina: levantarse, ir al trabajo, regresar a casa, dormir…
     Hay algo raro en este día, es como si supiera que hoy se romperá mi rutina, es la sensación de que estoy olvidando algo sumamente importante, pero no sé qué es. Salgo de casa, me dirijo al trabajo y no logro recordar qué es lo que olvido, no es el color del engomado del carro, no son los documentos sobre la mesa, no es la escalera ni el grito del albañil, porque ya me hubiera dado cuenta. Volteo hacia arriba ¡Claro ahora sé qué era lo que debía recordar!

El mejor poeta

Pretendí serlo.

“examen interno”.

Hay cosas que me sobran,

no puedo serlo.

Me sobra papel, tinta, palabras, sombras…

Sobre todo, me sobras tú.

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