
Desperté esa mañana con el mismo deseo imposible de todas las mañanas.
Me apresuré a salir de casa, ni siquiera desayuné bien.
Llegué ante la estatua, estiré mis brazos, cerré mis ojos pero obtuve la misma respuesta de siempre: Nada.
― Venus de Milo, sólo tengo tus abrazos (gracias por ellos).―
Me apresuré a salir de casa, ni siquiera desayuné bien.
Llegué ante la estatua, estiré mis brazos, cerré mis ojos pero obtuve la misma respuesta de siempre: Nada.
― Venus de Milo, sólo tengo tus abrazos (gracias por ellos).―
1 comentario:
Mister imitador de Cortázar, jajajajajaja, no cierto, sé que lo han fusilado a usté. aún así, creo que hay ciertas diferencias entre ambos textos, y en lo personal el suyo es lo suficientemente bueno como para ponerlo a lado del de Cortázar...
Siga así y algún día me dará orgullo admitir que soy fan suyo y conocido amigo, jajajjajajaj
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